PENHA LONGA

Un monasterio entre los bosques de Sintra y el Atlántico.

Portugal - Historia, naturaleza, artesanía y una escapada para disfrutar sin prisas -

Refugio histórico en plena naturaleza

Hay lugares a los que vas para conocer un destino y otros en los que te quedarías sin necesidad de salir. Penha Longa Resort tiene algo de los dos.

En pleno Parque Natural de Sintra, Cascais, rodeado de bosques, colinas y jardines, este hotel ocupa una finca de 220 hectáreas cuya historia se remonta a 1355. Aquí hubo órdenes religiosas, residió la realeza portuguesa y se fueron levantando, a lo largo de los siglos, capillas, fuentes, acueductos, molinos y jardines que todavía forman parte del paisaje.

Hoy, ese legado convive con un hotel de cinco estrellas que abrió sus puertas en 1993 y que ha sabido integrar la historia en una experiencia contemporánea. Un monasterio del siglo XIV, un palacio histórico, dos campos de golf diseñados por Robert Trent Jones Jr. y un spa de 1.500 m² convierten la estancia en algo más que unas noches de hotel.

Lo mejor es su ubicación: Sintra y Cascais están a unos 15 minutos en coche y Lisboa, a unos 45. Es una base estupenda para combinar naturaleza, arquitectura, tiendas especiales y buena gastronomía, sin tener que elegir entre una escapada de descanso y unos días llenos de planes.

Un hotel con siglos de historia

Hay que reservar un rato para descubrir el propio resort. Porque lo que más sorprende de Penha Longa no es solo su tamaño, sino la cantidad de historias que esconde.

Pasear por la finca es encontrarse con vestigios de otras épocas casi sin buscarlos: el antiguo monasterio, el palacio, las capillas, las fuentes y los jardines. Todo ello rodeado de una naturaleza protegida que cambia de aspecto con las estaciones.

El hotel cuenta con 204 habitaciones y suites, renovadas por el estudio londinense Goddard Littlefair, que ha trabajado con el paisaje y el patrimonio histórico de la propiedad como punto de partida. Las vistas se abren hacia las colinas de Sintra o los campos de golf, y los interiores buscan que el entorno siga siendo el protagonista.

El hotel es un referente de la alta gastronomía y alberga una destacada selección de restaurantes como el galardonado con 1 estrella Michelin, Midori. Además, cuenta con su propia tienda artesanal dedicada a creaciones y experiencias con chocolate.

Y luego está el spa. Diseñado en torno a la filosofía zen, cuenta con nueve salas de tratamiento, zona de relajación, jacuzzi, piscina exterior de contraste y un jardín japonés de contemplación. Entre sus experiencias más singulares está un laberinto de meditación pavimentado con adoquines portugueses y rodeado de agua. Un lugar para desconectar de verdad, sin necesidad de hacer nada más.

Para quienes disfrutan del golf, la finca tiene dos recorridos: el Atlantic Course, de 18 hoyos, y el Monastery Course, de nueve. Para quienes prefieren explorar a pie, hay jardines, colinas y un recorrido histórico por la propiedad.

Nosotras nos quedamos con esa combinación tan difícil de encontrar: la posibilidad de pasar el día descubriendo lugares nuevos y volver después a un entorno donde todo invita a bajar el ritmo.

Cascais o caminar junto al mar 

A unos 15 minutos de Penha Longa, Cascais es perfecta para dedicarle unas horas al mar. Nuestra recomendación es empezar con un paseo por el litoral en dirección a Boca do Inferno, uno de esos paisajes donde el Atlántico se hace sentir con toda su fuerza.

No hace falta mucho más: caminar junto al agua, detenerse a mirar las olas y dejar que el paseo marque el ritmo. Después, una parada en @geladosantini para tomar un helado es casi obligatoria.

Para comer, nos fuimos a @furnasguincho, donde el mar acompaña a una mesa de pescado y cocina portuguesa. Es el tipo de plan que mejor funciona en esta zona: producto, vistas y tiempo para alargar la sobremesa.

Cascais tiene ese encanto de los pueblos costeros que invitan a quedarse un poco más de lo previsto. Y siempre queda la tentación de volver por la tarde, cuando la luz empieza a cambiar.

Lisboa siempre es especial

Lisboa merece un día entero, sobre todo si te gusta descubrir tiendas que se salen de lo habitual. No se trata tanto de recorrer una lista interminable como de caminar sin demasiada prisa y entrar allí donde algo te llama la atención.

Una de nuestras primeras paradas fue para perderse entre cerámicas portuguesas, piezas de mesa y objetos que apetece llevarse a casa. Después, @fashionclinic.home, con su selección de decoración y diseño, donde seguir buscando hallazgos especiales.

También nos acercamos a @lost_in_india_official, otra parada para quienes disfrutan encontrando prendas con personalidad.

Para terminar el día, reservamos mesa en @seame.peixariamoderna. La experiencia tiene algo divertido: puedes elegir el pescado en su propia pescadería y decidir cómo quieres que te lo preparen, desde sushi hasta pescado a la parrilla. Una forma distinta de disfrutar del producto del mar, en un ambiente animado y muy lisboeta.

Sintra y sus palacios secretos

Si hay un lugar que merece visitarse sin mirar demasiado el reloj, es Sintra. A unos 15 minutos del resort, su centro histórico invita a caminar entre fachadas de colores, pequeñas tiendas y calles empedradas, dejando que el paseo vaya decidiendo el camino.

Pero la visita que no nos saltaríamos es @quintadaregaleira. Sus jardines, pasadizos, grutas y construcciones parecen sacados de otro mundo. El famoso Pozo Iniciático es uno de sus rincones más sorprendentes, aunque buena parte de la magia está precisamente en perderse por el recinto y descubrir sus detalles poco a poco.

Conviene reservar varias horas para visitarla con calma y llevar calzado cómodo. Es uno de esos lugares donde siempre parece quedar un sendero más por explorar.

Después, volver a Penha Longa tiene algo de recompensa: dejar atrás el movimiento del pueblo y regresar a la tranquilidad de los bosques.

Nuestro ritmo portugués

  • DÍA 1

    Llegada y descubrimiento. Llegada a Penha Longa, paseo por la finca y sus rincones históricos. Tiempo para disfrutar del spa, los jardines y la calma del resort antes de terminar el día con una buena cena.
  • DÍA 2

    Cascais y el Atlántico. Mañana junto al mar, paseo hasta Boca do Inferno, helado en Santini y comida en Furnas do Guincho. De vuelta al hotel, una tarde para disfrutar de sus instalaciones y dejar que el día termine sin más planes.
  • DÍA 3

    Sintra o Lisboa, según el ánimo. Una opción es dedicar la mañana a Sintra y a los jardines de Quinta da Regaleira. La otra, reservar el día para las tiendas de cerámica y diseño de Lisboa y terminar cenando en Sea Me Peixaria. Si disponéis de más tiempo, merece la pena dedicar un día completo a cada destino.

Lo que nos llevamos de esta escapada

Penha Longa nos recuerda que no siempre hay que viajar lejos para sentir que has cambiado de escenario. A veces basta con encontrar un lugar que reúna historia, naturaleza y esa sensación de tener tiempo para hacer las cosas de otra manera.

Aquí puedes dedicar una mañana a descubrir un monasterio centenario, pasar la tarde junto al Atlántico o perderte entre las tiendas de Lisboa. Y, al final del día, volver a un hotel donde el silencio de los jardines contrasta con todo lo que has vivido fuera.

Quizá ese sea el verdadero lujo de esta escapada: tener tantas posibilidades cerca y, al mismo tiempo, no sentir la necesidad de aprovecharlas todas.

Portugal siempre invita a volver. Y Penha Longa es una de esas direcciones que merece la pena guardar.

Y si te quedaste con ganas de ver más...

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